Revista para Colaboradores IPS

amor eros y ágape

Sabías que: ¿Tú ya sabes cuál es tu manera de amar?

Escrito por: IPS en Sabías que

El amor parece una definición muy difícil de pensar, y más cuando volteamos a nuestro alrededor y nos encontramos con tantas personas y tan diferentes, nuestros amigos, nuestra familia, nuestra pareja, y todos entre sí sienten amor de mil maneras diferentes. ¿Pero esto en realidad es así? 

Los grandes pensadores del amor, piensan que el amor se puede reducir a dos principales núcleos semánticos: Eros y Ágape. Esto es válido para la filosofía occidental, que se ha nutrido históricamente de dos fuentes culturales básicas, los griegos creían que el amor  era una consecuencia de las emociones del alma que partían del impulso hacia los cuerpos bellos y llegaban al ámbito de lo divino; esto es Eros, una emoción insoportable causada por lo que nos resulta bello, pero que a la vez necesita de más y más belleza para seguir sintiéndose con la misma intensidad, por ejemplo Platón creía el amor es el producto de una tensión entre la abundancia y la necesidad, de ahí su plenitud pero también su carencia, por esa razón cuando al amor lo sentimos y pensamos como Eros es pasional y doloroso, nos gusta lo que no hace sentir en exceso, pero al mismo tiempo el exceso nos agota. 

Por otro lado, el ágape refiere más bien al ámbito de la amabilidad, su modelo es la plenitud y perfección de convivir y disfrutar lo que tenemos, como un amor inmerecido que se otorga sin condiciones a quien incluso lo desprecia, esta noción de amor proviene del pensamiento cristiano y tiene su precisa iconografía en la frase, amaos los unos a los otros. Esto significa que si las personas nos comprendemos y buscamos el bien común, el amor será el estado en el que todos nos sintamos felices porque nos ayudamos entre todos. Piensa ahora en nuestros padres y amigos del corazón, ellos siempre nos dan no importando lo mucho o poco que merezcamos.

Estas son las dos fuentes que rigen las principales formas de entender al amor en Occidente, así que ahora piensa, si tú amas lo que te hace sentir felicidad o amas hacer sentir felices a los demás, y recuerda el mejor camino es el equilibrio entre los dos.